Alimentación

¿Qué comemos realmente?

Autor: Otto Wolf
Traducción: Ana Maria Rauh

Prefacio

Q

uien con la nutrición se ocupa, pronto podrá constatar, de que en pocos campos existen tantas contradicciones  como en aquel de la nutrición. Es un hecho, que en los países civilizados durante las épocas de paz existe alimento en abundancia, razón por la cual muchas personas están convencidas, que nuestra nutrición es tan buena como nunca antes. Hay muchas voces empero que sostienen, que esto es el caso únicamente con respecto a lo cuantitativo y que la nutrición de la actualidad es tan mala como nunca antes. Y por tal razón deberíamos retornar a la alimentación original del hombre. Pero, ¿cuál es la alimentación original? Unos dicen que es la carne, pan, dicen otros. Pero, ¿qué carne, y que pan? Para algunos se sobre-entiende, que solamente el pan integral es auténtico pan, otros hasta advierten en su contra y recomiendan al pan blanco, dado que no ocasiona problemas de digestión. Y hay quienes recomiendan una vida sin pan.

De la misma manera, muchas personas están convencidas, de que únicamente la dieta cruda es un alimento sano, de hecho, ningún animal cocina ni fríe, lo cual está fuera de duda. Pero, otros argumentan de que recién a través de la cocción el alimento se torna mas digestible, mas tolerable y que la dieta cruda por lo tanto no se tolera muy bien. A todas esas contradicciones se agregó el debate aun no resuelto, acerca de la grasa que debe ser empleada y frente a la cual debemos advertir: ¿manteca o margarina? Ejemplos de esta clase podríamos seguir enumerando. ¿Quién tiene razón?
El hombre moderno exige pruebas. Lo grotesco es empero, que cada uno de los representantes de las ideas opuestas ofrece “pruebas”, a menudo, experiencias propias, alegando por ejemplo, que ha estado enfermo durante años, hasta que se atuvo a la forma nutricional por él recomendada, diciendo, que desde entonces está sano. Y su conclusión necesaria es: si todas las personas comieran lo que el come, todas estarían sanas. No tenemos que poner en juicio la experiencia individual, pero, hay que ver, si todas las personas reaccionan de igual manera.
Naturalmente, también la ciencia se ha ocupado de la nutrición. En la actualidad, por la investigación se sabe con exactitud, cuantas calorías, vitaminas, proteínas, grasas, etc. necesita el hombre. Tenemos que tener en claro empero, que esas investigaciones nunca las podemos dar por concluídas y que siempre se agrega algo “nuevo”, que de inmediato se divulga en el mundo, razón por la cual entonces “lo viejo”, es considerado como totalmente caduco.
A comienzos de la investigación se ha llegado a la conclusión de que por ejemplo únicamente la parte del almidón del trigo sirve a la nutrición, mientras que las capas de la envoltura no pueden ser digeridas, siendo por lo tanto una carga inútil. Hoy sabemos, que justamente ese lastre es indispensable para la digestión. Hace pocos años se estaba seguro, de que únicamente las grasas vegetales son saludables y que todas las grasas animales deberían ser evitadas en lo posible. En el ínterin se sabe, que las grasas de los peces de aguas frías, tales como la caballa, poseen cualidades valiosas, que por ejemplo sirven como prevención al infarto cardíaco. Estos aceites de pescado, por cierto no son grasas vegetales! Además, a menudo se escucha por el lado científico, que el hombre necesita imprescindiblemente determinados, así llamados aminoácidos esenciales, que sobre todo se encuentran en la carne, de modo tal, que una alimentación exclusivamente vegetariana no puede ser suficiente. Por otra parte, existen muchas investigaciones, que muestran inequívocamente, que los vegetarianos no muestran síntomas de deficiencias y que a la larga, sin duda alguna, son mas sanos. Con ello, de ninguna manera queremos afirmar, que los resultados científicos son incorrectos. A menudo empero solamente son teóricos o son unilaterales y son superpuestos por otros factores, que no pueden ser registrados fácilmente por la “ciencia”.
¿Qué debemos hacer entonces? ¿Probar todas las propuestas? ¿Dejar de lado todo la cuestionable? Ese dilema le era familiar ya, al humorista norteamericano Mark Twain (1835-1910), dado, que cierta vez escribió: “el alimento mas seguro es el agua, tomada en cantidad moderada”. Pero, ni esto está cobrando validez total en la actualidad: en muchos lugares el agua potable es casi intomable, ya sea por una excesiva adición de cloro, por pesticidas vegetales, fertilizantes químicos del agro o por el hecho de que reiteradas veces ya, por consumo humano o industrial. Por lo tanto, ha dejado de ser un alimento incondicionalmente “seguro”. Hasta las hoy imprescindibles “preparaciones” son problemáticas. Pueden ofrecer una amplia des-intoxicación, sin poder empero la real significación del agua, o sea, ser irreemplazable portador de la vida. El significado y la importancia del agua es claramente vivenciable por cada habitante de las regiones secas. Sin agua, no puede haber vida. La cuestión empero es, si un agua tan maltratada como muchos seres humanos lo tienen que beber hoy, aun es portador de vida, a diferencia del agua fresca del manantial. Hasta el agua de lluvia que cae del cielo, es problemática en la actualidad, tal, como lo muestra, la lluvia ácida.
¿Cómo podemos entender las mencionadas contradicciones y llegar a una CONCLUSIÓN PROPIA? Un “logro”por demás espectacular o un resultado científico exacto pueden ser objetivamente correctos, sin dar con la esencia del asunto. Las contradicciones muestran un problema fundamental de la vida actual: conocemos un sin número de pormenores, que hasta pueden ser medidos y modificados, no pudiendo empero ser comprendida la esencia del asunto, a menudo, ni se la ve. En el caso de la nutrición la pregunta es: ¿Por qué tenemos que comer? ¿Por qué muere el hombre al no ingerir alimentos? ¿Por qué, no podemos vivir simplemente de agua, sal piedras, madera? Por una correcta percepción, en épocas pasadas se ha formulado el término de VIVERES, vale decir, mediadores de vida que el hombre se sumunistra de esta manera. Evidentemente, las piedras, la sal y la madera no contienen vida y por tal razón, el hombre no puede recibir nada de ellos. Por supuesto, y como siempre, hay algunas excepciones: es así que el taladro puede vivir de la  madera, para él la madera es vívere, no empero para el hombre. Fundamentalmente cobra validez:

VIVERES PUEDEN SER SOLAMENTE AQUELLOS QUE CONTIENEN VIDA.

Este discernimiento puede ser nuevo para el hombre moderno, pero en realidad es antiguo. De Ángelus Silesius (1624-1677) es la siguiente estrofa:

El pan no nos alimenta, lo que en el pan nos nutre
Es la eterna palabra de Dios, es vida y es espíritu.

(Podría ser, que originalmente en lugar de “palabra”, estaba el término “luz”, que empero en esa época era mas usual utilizar el término de “palabra de Dios”, en lugar del término mas certero de “luz”.) con ello, Ángelus Silesius quería decir, que no nos alimenta la sustancia como tal, sino el “contenido”, la fuerza de la vida y el espíritu. Al hombre moderno le tiene que parecer directamente herético, que con el pan estamos comiendo la palabra de Dios y el Espíritu de Dios. ¿Acaso el hombre moderno sabe, lo que de hecho es la vida, es el espíritu? Pero, en estos dos renglones está contenida mucha mas sabiduría, que los tantos pormenores, que hoy conocemos. Antes de la época moderna, para todos los hombres era vivenciable, que los víveres son una dádiva de Dios y que es un pecado tirarlos, cosa que hoy sucede con toneladas de víveres. Los restos de comidas o los residuos antiguamente servía como alimento para los cerdos o eran llevados al compost, pero, de ninguna manera, eran “sacados del mercado”, como hoy se denomina la destrucción de toneladas de alimento. En el curso de las investigaciones científico-naturales, los hombres no han orientado su mirada hacia la vida como fuerza, sino hacia las sustancias, vale decir en realidad, hacia la “envoltura”, dado, que la vida es una fuerza especial, que puede estar sujeta únicamente a determinadas sustancias.
Cuando ya no se percibía realmente lo que es la vida, tampoco se pudo entender mas la expresión VIVERES. Es por ello, que hoy se prefiere hablar de productos alimenticios. Y ello, en parte tiene su justificación, dado, que no todo lo que comemos, son víveres, por ejemplo la sal, que no sirve a la vida, sino a fines superiores, tal, como lo veremos mas adelante. También los así llamados materias de lastre, que en realidad son indigeribles, no contienen vida –por lo tanto no nos nutren- sirven sin embargo, a los procesos de vida. De los víveres y alimentos podemos diferenciar asimismo, los así llamados ESTIMULANTES, que ni nos aprovisionan con vida, ni son necesarios como alimento. Sirven exclusivamente al placer y cobran casi siempre un efecto destructor o de descomposición sobre la vida. A ellos pertenecen en primer lugar el café, el té (negro), el alcohol, el tabaco, el azúcar y los diversos estimulantes.
Es por lo tanto la vida, que transmite vívere. Como hoy se cree que no podemos ya captar la vida como fuerza, aparece como declaración sobre la leche, cuantas calorías están contenidas en 100ml. Calorías indican, cuanto calor se genera en oportunidad de la combustión de la sustancia en cuestión. (La moderna denominación Joule es meramente una unidad diferente.) Se habla también del “valor de combustión”, o de “contenido energético” de un alimento. Esto, hasta es útil en cierta medida, se desvía empero de la esencia del asunto. Se trata allí de conceptos técnicos, que poseen su justificación. En los víveres empero, no importa el valor de combustión, sino el contenido de vida. La bencina (nafta), la cera, la parafina y otros, poseen un elevado contenido energético y valor de combustión y sin embargo no son víveres. También el listado en la declaración, con respecto a hidratos de carbono, grasas, proteínas, minerales, vitaminas, etc. es un recurso que poco aporta, dado, que esas denominaciones no captan lo esencial: la vida.
¿Qué alimento es entonces rico en vida? Como a la vida no la podemos determinar como a las calorías, deberíamos partir de la vida misma.
El ser humano que aun no ha nacido, recibe su vida a través de la madre. También después de nacer, la madre lo aprovisiona con leche, que para el lactante es el alimento ideal y adecuado. Alrededor de los meses, tiene lugar una transición paulatina a las frutas, el cereal, la leche de vaca, etc, que contienen vida. ¿De donde empero la vaca obtiene su vida? Naturalmente, de su alimento, las plantas, dado que la vaca es puramente vegetariana. Es muy revelador, que desde las épocas antiguas, los hombres comen solamente la carne de animales que no son carnívoros. ¿Cuál será la razón? La vaca obtiene su vida de las plantas, el gato empero de ratones, que a su vez son vegetarianos. Para la comprensión de esas situaciones tenemos que saber, que únicamente el mundo vegetal está en condiciones de desarrollar vida realmente NUEVA, de la cual luego viven los animales. Al comer luego la carne de un animal, asimilamos directamente  la vida del animal, pero indirectamente esta vida procede de la planta. Vale decir, la vida que actúa en el animal en realidad ya es de “segunda mano”, como se dice ahora. El animal no tiene la vida de si mismo, sino de la planta y esta a su vez, de la luz solar, y dentro de ésta, actúa el Espíritu de Dios, tal como antiguamente se lo percibía certeramente. La vida mucho mas concentrada está presente en la planta. Si comiéramos un animal que a su vez son carnívoros, seguiríamos teniendo un alimento, pero apenas víveres, porque la vida que en definitiva proviene de la luz del sol, paulatinamente ha sido modificado a través del pasaje de: luz = planta = animal = animal = ser humano. No se trata aquí de una discusión teórica  sino de una discusión de máxima importancia práctica. La conclusión puede ser únicamente, de que la comida vegetariana es el alimento mas real.
Que de hecho es así nos muestra el siguiente gráfico en la cual podemos observar la cantidad de alimento (vegetal) en libras, para producir una libra de carne. Vale decir, que para producir una libra de carne vacuna se necesita por ejemplo 9,5 libras de cereal, para carne de gallina aproximadamente 2 libras de cereal. Esas relaciones arrojan luz sobre la situación alimentaria mundial: Si a las superficies sobre las cuales se cultiva forrajes para ganado vacuno y porcino para el consumo de carne se las dedicara al cultivo de cereal y verdura para alimento humano, podríamos abastecer ampliamente la nutrición humana. En suma, la comida vegetariana contiene mayor vida que la comida preparada con carne animal. Que esta última, así y todo, tiene su importancia y justificación, lo expondremos mas adelante.

¿DE DONDE PROCEDE LA VIDA?

H

emos mencionado, que la vaca percibe su vida de la planta, lo que en principio cobra validez para todos los animales, que por tal razón, son señalados como heterotrópicos, , lo que significa, que se “alimentan de otros”. ¿De donde empero obtiene la planta su vida? Las plantas son señaladas como autotrópicas, lo que significa “auto nutrientes”. Esa palabra empero da lugar a confusión, dado que la planta tiene que recibir su vida de alguna parte y no de si misma.
Según el modo de pensar inculcado en la actualidad al hombre, la mayoría de las personas  cree, que la planta vive de potasio, fósforo y nitrógeno de la misma manera como el animal vive las plantas. Esa convicción se basa empero sobre un pensamiento equivocado. El animal mantiene su vida, mediante la vida de la planta. La vida empero es una fuerza y solo periódicamente está sujeta a la sustancia y es por esto, que la planta no puede extraer vida  de las sustancias potasio, fósforo y nitrógeno, porque se trata de sustancias muertas.
La simple observación ya nos muestra, que lo importante para la planta es la LUZ. La luz es una fuerza semejante a la vida. Mientras que está verde, la planta puede asimilar la luz directamente. En la actualidad, estos procesos se han investigado con exactitud: se sabe, que la planta con la ayuda de la sustancia verde (clorofila) asimila la luz y así, del ácido carbónico  inhalado y el agua, puede desarrollar su sustancia de vida, los hidratos de carbono, dentro de los cuales entonces actúa vida. Por lo tanto, ¡la vida procede de la luz solar! Dicho de otra manera:
LA VIDA ES LUZ SOLAR TRANSFORMADA.

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